Banco de problemas, 9: Asociacionismo

classic Clásica list Lista threaded En Árbol
1 mensaje Opciones
Responder | En Árbol
Abrir este mensaje con la vista en árbol
|

Banco de problemas, 9: Asociacionismo

Flysmael
Administrador
Banco de problemas, 9: Asociacionismo

JUNTOS
El contacto con la realidad, durante una eventual participación en la dirección federativa de la pesca por afición en Cuba, nos llevaría a una conclusión sorprendente: Nadie necesita de una asociación de pescadores para salir a pescar, disfrutar la afición a la pesca, pero una organización bien concebida para este fin, podría brindar unos cuantos beneficios al país. Alcanzar tal razonamiento, siendo parte de una estructura nacional, fue posible por las características propias del momento en que tal contacto tuvo lugar. Era el año 2007 y durante aquel verano se llevaría a discusión la iniciativa, surgida en el interior del Ministerio de la Industria Pesquera, para terminar con la existencia de la Federación Cubana de Pesca Deportiva (FCPD) 1 y convocar a la flota de embarcaciones dedicadas a esta afición, en su inmensa mayoría en embarcaderos marítimos, a ejercer la pesca comercial.
1- Véase el capítulo “Tensiones y desajustes”, en el libro Pesca deportiva cubana. Historia y tradición (2009), en especial las páginas 223-229.
Con tal estrategia, el organismo mencionado, lamentablemente desaparecido, se convertía  en controlador de los volúmenes de captura que aquellos aficionados lograban, con métodos deportivos o no, además de dar solución al peliagudo problema de la pesca furtiva y la existencia de embarcaciones ilegales, precarias en general y otras no tanto, un potencial medio de emigración clandestina, lo cual no hay que dudar que fuera el centro de las preocupaciones oficiales.  
La FCPD hizo su defensa, en base a argumentos que como asociación legalmente establecida le correspondía esgrimir, apelando a organismos nacionales que nunca dieron la respuesta esperada, incluso sin contar con el apoyo del “órgano de relaciones”, el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), y mediante una serie de debates en las que tuvo como interlocutor, atento, respetuoso, al propio Ministro y a varios de los expertos de mayor  nivel del sector pesquero cubano.
No fue  disuelta la Federación, pero tampoco sus directivos supimos aprovechar el momento para crecer como organización, someter a discusión problemas que en apariencia molestaban a los aficionados en privado, pero le correspondía solucionar a la organización que los agrupaba. En lugar de disolver la asociación, los propietarios de embarcaciones y sus pescadores fueron invitados a contratar la venta de sus capturas a una entidad comercial oficial. ¿Sería casualidad que, apenas un año antes, en el congreso internacional MARCUBA 2006, aparecieran al menos dos trabajos de investigación dedicados a indagar el potencial de captura de la pesca recreativa marítima cubana?
Uno de ellos se dedicó a la base de pesca “Ernest Hemingway”, en la localidad de Cojímar 2; el otro fue un estudio acerca de la pesca deportivo-recreativa en un sector de la costa septentrional de la provincia cubana de Villa Clara 3, cuya síntesis, publicada en el disco compacto del evento internacional, expresa:
 “A partir de 1990 la pesca deportiva recreativa se convierte en una actividad económica importante en Cuba. Durante el año 2005,  5 311 embarcaciones deportivas explotaban los peces de la Plataforma insular. El número de estas embarcaciones en el norte de Villa Clara representa el 5to lugar a nivel nacional. Se realizaron   encuestas y un taller de intercambio con los pescadores para validar los resultados. Se concluyó que las especies más capturadas son caballerote, pargo y ronco, observándose disminución de tallas y capturas anuales en las dos primeras y además en la cherna. La pesca deportiva se realiza en todo  el sector, siendo las zonas más importantes y frecuentadas Bahía de Cádiz, Bahía de Sagüa y Cayo Verde. Los meses de mayor captura son junio, julio y agosto. Las carnadas más utilizadas son boquerón, sardina y mojarrita, siendo las dos primeras de importancia comercial, lo que encarece la actividad. La captura media obtenida por pescador varía entre 5 y 14 kg en cada salida. La captura media total anual de las bases náuticas es del orden de las 100 t. Esta cifra representa una productividad pesquera anual en el sector de 0.72 t/km2. La mayoría de los peces de la plataforma se encuentran en su nivel máximo de captura, por lo que cualquier análisis de su explotación pesquera requiere del conocimiento de esta actividad.”
2- Concepción Carrillo de Albornoz, Raúl Coyula y Edenia González: “Manejo integrado de la zona costera en Cojímar, Habana del este, Cuba”. Congreso de Ciencias del Mar, Marcuba 2006. Resúmenes de ponencias.
3- Enrique Jiménez Hurtado; María H. Obregón y Consuelo Siam Laera: La pesca deportivo-recreativa en el sector costero Sierra Morena-Punta Higuereta, Costa Norte de Villa Clara”. Congreso de Ciencias del Mar, Marcuba 2006. Resúmenes de ponencias.

Parece una conclusión obvia que ningún énfasis en el conocimiento de los valores deportivo-recreativos se hallaba en los objetivos de estos estudios, y si una cierta preocupación por la ictiofauna se trasluce en el párrafo anterior, también es evidente que los elementos mostrados, como el potencial de captura de la flota de embarcaciones privadas del país, resultan datos capaces de iluminar las mentes decisoras, ante la probable carencia de efectividad de la flota comercial local. Es notable, entretanto, que en 2006 el inventario de barcos deportivos fuera de  5 311, y la cifra más actual, divulgada en agosto de 2018, alcanzara los 5 400 embarcaciones de tal categoría, mientras las embarcaciones estatales dedicadas a la pesca comercial fueran 810, en tanto se anotaba la incorporación de 3 300 no estatales a ese propósito 4.
4- Rafael Puga (Centro de Investigaciones Pesqueras): “Caracterización de la pesca comercial y recreativa en Cuba”. Taller preparatorio para analizar y definir acciones que favorezcan la sostenibilidad de la pesca deportiva recreativa, Club Náutico Internacional Hemingway, La Habana, agosto 2018.
La FCPD sobrevivió. Pero resultó evidente que dentro de su propia afiliación había muchos cuyos intereses en la pesca para nada eran el deporte y la recreación: filiales provinciales, incluso, de las que se dijo que habían aceptado sin más la cancelación de la asociación de los pescadores aficionados cubanos. Una vez que la afiliación a la Federación dejó de ser un requisito para pescar en embarcaciones, comenzó una curva de declive que llevó su membresía a su nivel más bajo: de un conteo de 161 688 asociados que fueron registrados en un estudio utilizado en el Atlas Nacional de Cuba (1985), la cifra más reciente, divulgada en relación con la nueva Ley de Pesca, alcanza únicamente 17 600 afiliados.
La pesca deportivo-recreativa forma parte de las antiguas tradiciones del país y representa una manifestación sociocultural de carácter específico, cuyo elemento esencial es la relación que se establece entre la comunidad humana habitante de un territorio y el medio natural inmediato, de modo particular el que corresponde a las aguas marinas y de los cuerpos acuáticos interiores. De tal vínculo se desprenden impactos ambientales que abarcan tanto los peces como organismos que sirven de carnada, y eventualmente ecosistemas terrestres de la zona ribereña, pero asimismo deben considerarse factores que potencian la sociabilidad, ciertos niveles afectivos relacionados con la calidad paisajística de tales entornos y potencialidades en cuanto a la educación ambiental.
Por todas estas razones, la pesca deportivo-recreativa merece que se alentara su estudio, conservación y desarrollo, al igual que otros entretenimientos, juegos, fiestas, costumbres culinarias, etc., varias de origen foráneo, que constituyen modos de expresión de la idiosincrasia nacional. La base del aprovechamiento de tales características tendría que ser un asociacionismo bien concebido, con nivel de autonomía otorgado por Ley, emergido de la espontaneidad de grupos de personas, donde se aliente el conocimiento, la deportividad y el espíritu conservacionista. Esa sería en estos tiempos la vía de que ganara prestigio y liderazgo una asociación cubana de pescadores aficionados, no obligando a las personas a afiliarse por razones ajenas al disfrute de la pesca y la adquisición de conocimientos en esta materia.
Para que la asociación encargada de ordenar tal desarrollo tuviera el liderazgo a que aspiraba y a veces proclamó, no tenía otra opción, ni la necesitaba, sino aplicar mecanismos que el país ejecutaba bien en otras esferas, de modo que sus directivos salieran de su misma cantera interna, mediante un proceso orgánico honesto y democrático, si no era mucho pedir. Luego habría que crear un banco de problemas e indagar si estaban expresados todos los deberes y derechos posibles, si había cuestiones cuya solución prevista en documentos evitaría muchos malentendidos; si existían vías para  potenciar avances. Porque podía suceder que a algunos les bastara en privado con pagar una cuota, tener un local de reuniones y asistir de vez en cuando a una competencia o pesquería recreativa, en tanto unos cuantos permanecerían añorando las viejas, deshonestas e imposibles gratuidades. Pero con esta conformidad ya se estaba perdiendo mucho de lo que realmente puede aportar al país una federación de pescadores deportivos.
Ya hemos expresado en otro documento la convicción de que las asociaciones de la pesca deportivo-recreativa cubana, en el cambio de orientación que estas líneas promueven, debería buscar su relación con el Estado en aquel organismo donde el interés por proteger el medio ambiente promueva iniciativas que alientan esta dimensión en la sociedad. Tales asociaciones, de acuerdo con su nueva concepción, tendrían objetivos propios, como promover la pesca sin muerte, convocar certámenes y establecer normas deportivas y organizar su arbitraje, pero también, pensando con perspectiva, deberían ser capaces de organizar productos turísticos de pesca deportiva bajo gerencia de cuentapropistas o de cooperativas no agropecuarias, destinados en principio al público nacional, pero sin  poner antes de tiempo la valla a la variante internacional.
La espontaneidad, la aplicación del saber y la integridad que nos hace cubanos de hoy pueden ser razones para una nueva forma de asociacionismo, o podemos continuar con decisiones verticalistas, que generan organizaciones de la sociedad civil que, a la hora de la verdad, se sientan a esperar por el órgano de relaciones para dar la más sencilla de las respuesta, las que cualquier asociado esperaría que fueran capaces de dar los directivos en funciones.