Banco de Problemas - Las cuotas de captura

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Banco de Problemas - Las cuotas de captura

Flysmael
Administrador
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Cuando lo mismo no es igual, o ese asunto de las cuotas de captura

Todavía recuerdo la anécdota, leída hace bastantes años en alguna revista de pesca española, cuyo director me las enviaba regularmente a La Habana. Un extranjero fue a pescar las verdaderas truchas a un arroyo de los pirineos y pasó la mañana moviendo la caña, totalmente solitario en aquel paisaje todavía bien preservado. Ni colega de pesca, ni labriego con la hoz al hombro, ni merodeante alguno se asomó al cauce en todas las horas. Pasadas las once, tomó el último pez, lo colocó en la cesta, e inmediatamente apareció el guarda del coto, a realizar amablemente su control.

Usted no quiere que un guarda vaya a revisarle la bolsa de los pescados, estoy seguro. Me refiero a que si usted vive en el mismo país donde los dos crecimos y fuimos a pescar desde muchachos, eso no es algo que forme parte de la costumbre. Nosotros entendemos que todo ese pez está ahí para ser pescado. Si una trucha de las nuestras, la lobina, no los salmónidos europeos, que no los tenemos, viene a nuestro anzuelo, pues resulta una suerte no despreciable. Si la talla no está en el orden de la suculencia, pues igual nos puede servir: “Riquísimas son”: dijo uno, y se refería a unas pichoncitas de la camada del mismo año que no llegaban a la cuarta ni estirándolas. Y todo porque, pescando a mosca un día, llegaban una tras otras al señuelo, y con la misma las dábamos otra vez al agua, que quién va a pasar trabajo descamando y limpiándolas, quitándoles de paso ejemplares y reproductores futuros a una represa que ya no es lo que fue.

Recuerdo también, por cierto, que unas regulaciones de pesca canadienses que un amigo me trajo de un viaje especificaban las tallas y cantidades de ejemplares de peces, anotadas por especies, que en aquel país autorizaban a capturar y retener a los pescadores recreativos, incluso en arroyos que difícilmente hallaríamos en un mapa corriente, de tan pequeños como son.  Hablando sobre el tema con algunos colegas en un club de pesca, no faltó quien expresara que “ellos” pueden  hacer “eso” porque tienen en el refrigerador de su casa toda la comida que necesitan. ¿Razonamiento “tercermundista”? Argumentación propia de la marginalia corriente, diría más bien, y me refiero a esa actitud que adopta como un principio de derecho quien evade la responsabilidad por opta en favor de su conveniencia... aunque muchas veces su nivel de conocimientos no sea tan tan bajo.

Basta tener de edad un poco más de medio siglo, para tener experiencias suficientes para entender que las pesquerías recreativas cubanas, lo mismo en aguas interiores que en el mar, han caído en picada. Todavía en la década del 1980 podía hablarse en Cuba de “ejemplares trofeo” en la pesca de la trucha, y hubo algún experto extranjero capaz de asegurar que en Cuba probablemente estaría el próximo récord del mundo de esa especie, la lobina negra boquigrande, es decir, que era posible obtener en nuestras aguas un ejemplar de más de 22 libras y cuarto, o sea, el que ostenta ese título desde 1932, cobrado en aguas norteamericanas.

Entre 1978 y 1989 se registraron como récords nacionales cubanos 30 ejemplares de trucha; después dejó de convocarse esa modalidad de competencia. Durante una semana de 1983, un equipo de norteamericanos que realizaba un monitoreo capturó en el embalse Hanabanilla 3 696 ejemplares de trucha. Son buenos datos. En 1992, un pescador aficionado cubano logró capturar  1929 truchas en 79 pesquerías. En el bienio de 2007-2008, otro pescador capturó 872 ejemplares en 110 pesquerías. El primer caso ofrece una media de 24.4 ejemplares por jornada de pesca; en el segundo, el promedio fue de 7.92 piezas por jornada. Pueden aducirse a estos cálculos cuántas discrepancias se quiera: en ambos casos se trata de dos pescadores experimentados, bien equipados, con suficiente dominio a la hora de seleccionar sus escenarios de pesca. Concedo, incluso, que nunca serían lo mismo los embalses de la provincia de Camagüey que aquellos inmediatos a la ciudad de La Habana. Pero las cifras, documentadas en el libro Técnicas y peces del aficionado cubano (páginas 227-228), revela de modo inevitable una caída en el potencial de la especie en nuestras aguas. Y si se examinaran resultados de torneos marítimos, como los de spinning, pueden estar seguros de que la conclusión ería la misma. Nuestro alegre modo de pescar, considerando que nos pertenece todo lo que pique en nuestro anzuelo, ha tocado fondo... y el fondo está vacío.

Las cuotas de captura en pesquerías deportivo-recreativas fueron reguladas en las resoluciones MIP 521/96 y 108/97 en base a peso global de peces cobrados y retenidos por el aficionado. Las cifras admitidas alcanzan a 15 kg (33 lb) para la pesca deportiva fluvial, por pescador y día de pesca. En las pesquerías deportivas marítimas, la resolución MIP 519/96 establece 15 kg (33 lb) para las zonas de gran interés económico-pesquero, y hasta 30 kg (66 lb) para las de menor interés, con esta aclaración: “Todo pescador deportivo-recreativo que esté autorizado para la práctica de esta modalidad de pesca, tendrá derecho a dichas cuotas por cada salida al mar que realice.”
A modo de ejemplo: Si asumimos un peso promedio de 1.5 libras (0.7 kg, aproximadamente) para la trucha capturada en agua dulce a vara y carrete, la cuota legal de captura podría ser cubierta por unas 22 truchas, pero la indefinición del peso mínimo deja abierto el escalafón para ejemplares que, de acuerdo con la estimación del aficionado, resultan aceptables, con lo cual el pescador todavía estaría cumpliendo la ley al llevar a su bolsa 65 ejemplares de media libra, si bien el impacto sobre la población de peces sería muy superior, sin que pueda establecerse que ha habido por ello ganancia en términos de calidad del proceso recreativo, que podría ser descrito como una correlación entre frecuencia de la picada y talla de los ejemplares.        

Vale la pena sugerir a tan motivado científico que ha salido últimamente a la pesca recreativa cubana, que pueden empeñar su tiempo y recursos en realizar un inventario de poblaciones de peces de interés deportivo en cuanto embalse, río y tramo costero exploten regularmente los aficionados. Que no sería tiempo perdido si se comienza la indagación por algunas encuestas que permitan establecer los viejos potenciales de pesca al menos de lugares que permitan establecer una media de comportamiento por tipo de escenario. Sugerir, por cierto, que la captura tome en cuenta solamente aquello que sea tomado a línea y anzuelo, descartando cualquier aparejo de captura masiva y la pesca submarina en embalses. Con sus conclusiones, que esperaríamos no demoren, asesorarían a los encargados de emitir leyes y resoluciones, para que establezcan con el mayor detalle aquellas especies, tallas y cuantía de ejemplares que puede apropiarse el aficionado tanto en sus pesquerías privadas como en competencias. Como política, y como recomendación a los aficionados, se alentarán las prácticas de pesca en base a capturar y soltar.
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Re: Banco de Problemas - Las cuotas de captura

Eric Pérez chio
A estas alturas crear una conciencia de tallas mínimas y el catch and release en Cuba debe ser súper complicado, yo creo q todos nos hemos llevado un llavero a la casa alguna vez. Ustd q es más versado en el tema hay algún organismo en Cuba q se encargue de velar por estos detalles? Ahora otra duda; practicar la pesca de la trucha(bass) en los meses de desove (llamados temporada de truchas) es correcto? No amenaza c o n la proliferación de la especie. Un conocido Juan araguez me comentó una vez q el pescaba todo el año incluso había meses del año como mayo q le daban más capturas q los denominados meses más frios